Sábado, 21 de Janeiro de 2017
   
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Cómo Evangelizar a los Evangélicos

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Entonces les declararé: “Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!” (Mt 7.22-23)

El medio evangélico es uno de los campos misioneros más amplios de nuestro país. ¿Alguien lo duda? Entonces, esté atento a la manera de pensar y de vivir de millones de "creyentes" que andan por ahí y se sorprenderá. La mayoría de estas personas no demuestran ninguna transformación de carácter, ninguna alteración en sus valores, ningún compromiso con la santificación y ningún grado de discernimiento espiritual. Parece que la principal estrategia del diablo para destruir la obra de Dios, en las últimas décadas, ya no es socavar iglesias verdaderas con los atractivos de la apostasía. Ahora, él crea iglesias falsas compuestas por cadáveres espirituales putrefactos con el objetivo de ensuciar el santo nombre de “cristiano” ante el mundo.

Este método ha funcionado. En efecto, no es difícil encontrar "creyentes" de todos los tipos. Hay evangélicos formando ‘bloques de Carnaval’ y mujeres "cristianas" que hablan y se comportan como prostitutas desvergonzadas. También hay "pastores" homosexuales casados entre sí, y misioneros y evangelistas expertos en el "arte" del fraude, además de una enorme masa de personas de pésima calidad moral que, a veces, salen en caminata por la calle gritando el nombre de Jesús con la misma boca con que hablan malas palabras.

Esto demuestra que, de hecho, el medio evangélico es un vasto campo misionero. Los creyentes de verdad, personas que conocieron el verdadero poder del evangelio de Cristo, deben dar testimonio a estas personas sobre la gracia salvadora de Dios, evitando creer en la broma de que son hermanos en la fe que sólo necesitan de algunas correcciones. No. El problema básico de la mayoría de los neo-evangélicos no es la falta de doctrina, sino más bien la falta de un nuevo nacimiento, siendo deber del auténtico cristiano presentarles el evangelio de la cruz.

¿Cómo se puede hacer esto de manera inteligente, sin dejar que la discusión se pierda en medio de opiniones religiosas sin importancia? Bueno, no creo en métodos infalibles como del tipo "Doce pasos para ganar un evangélico para Cristo". Como pastor reformado, pienso que sólo el convencimiento del Espíritu Santo puede llevar a alguien a los pies de la cruz. Creo, con todo, que en el trato con los falsos creyentes, el mensajero del Señor puede evitar perder el tiempo con tonterías si actuar de la manera descrita a continuación.

En primer lugar, pregunte si el "hermano" es creyente. No se alarme. Su reacción será más o menos así: "¡Por supuesto que sí! ¿No te he dicho que yo soy parte de la Comunidad Evangélica Fuego de la Zarza - Sede Mundial?" Es en este momento en que usted hará la pregunta fatal. Dígale más o menos lo siguiente: "¡Ah, es cierto! Usted lo había mencionado... ¿Y cómo fue su conversión?" Listo. Aquí es donde todo se desmorona. El neo-evangélico no sabe lo que es la conversión. Él quedará confundido, le preguntará que quiso decir con esta pregunta, le contará como fue bautizado, como Jesús curó el dolor que él tenía en el brazo, como el pastor profetizó que él iba a encontrar empleo, en fin, dirá un montón de tonterías.

Entonces usted debe responder: "Amigo, estoy seguro de que todos estos episodios fueron importantes para usted, pero yo le pregunté otra cosa. Le pregunté cuándo fue que usted, después de oír o leer la Palabra de Dios, aterrorizado descubrió que era un pecador perdido, separado de la gloria de Dios y caminando a la perdición eterna; cuando fue que, oyendo el Evangelio, aprendió que Cristo vino a este mundo como un sustituto perfecto para sufrir el castigo por nuestros pecados; cuando entendió el significado de su muerte y resurrección y cuando, por fin, con estas informaciones en mente, cayó humillado a los pies de la cruz, diciendo: ‘Señor, concédeme los beneficios de tu obra redentora. Lávame, purifícame, perdóname, sálveme. Yo te recibo, por la fe, como Dios y Salvador.’ ¿Cuando fue que esto ocurrió en su vida?"

No se sorprenda. El "hermano" le mirará como si estuviera delante de un ET que habla mandarín. Tenga, entonces, compasión y pacientemente explíquele todas las cosas que dijo.

Bueno, espero que estos "consejos" sean de ayuda. Sobre todo teniendo en cuenta que hay evangélicos incrédulos en todas partes, "revelando" que hay mucho trabajo por hacer. Realmente tenemos que aceptar este hecho: nuestro terreno también es blanco de la cosecha.

Pr. Marcos Granconato
Soli Deo gloria
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